Fue Carl G. Jung quien acuñó este término en base a su larga experiencia en psiquiatría. Su análisis de miles de sueños y el estudio comparado de mitos, leyendas y religiones de distintas culturas, le llevaron a postular la existencia de contenidos psíquicos inconscientes, comunes a toda la humanidad.
Son estudios realizados en los laboratorios del Instituto Heartmath, la Universidad de Oxford y la de Stanford (California), entre otros…
Nuestro corazón tiene un sistema nervioso independiente, bien desarrollado, con 40.000 neuronas, una compleja y tupida red de neurotransmisores, proteínas y células de apoyo. Es una auténtica glándula hormonal.
La influencia de las emociones y los pensamientos en el
cuerpo, es un tema que suscita interés en el ámbito científico y social, son
innumerables las investigaciones que se realizan en el ámbito del conocimiento
científico.
Defiendo una hipótesis, en la que observo que una gran parte de las enfermedades son producto de una falta de identidad, de autenticidad y de conexión con nuestro interior.
Durante la gestación y la lactancia, el bebé y madre comparten sustancias (el líquido amniótico y la leche materna), también se podría afirmar que emocionalmente son uno. Si la madre está enferma, en duelo, en estrés o enfadada; tanto el líquido amniótico como la leche llevarán “ese sabor”, estarán cargados de moléculas de tristeza, de rabia, o de frustración e impotencia...
Al entender la utilidad arcaica de
las alergias, uno se puede dar cuenta de lo genial que es la Madre Naturaleza,
y responder a la cuestión obsesiva del “descodificador”: ¿Para qué sirve la
alergia? ¿En qué es una solución bio-lógicamente perfecta?
Te propongo
una nueva manera de observar las causas de las
enfermedades, de las alteraciones del comportamiento y del malestar
general, centrada en el fenómeno de la conversión biológica.
Ésta corresponde a la transformación de la problemática psíquica en
síntoma, según modalidades que progresivamente la investigación clínica
permite poner de manifiesto.