jueves, 19 de febrero de 2015

Relaciones sanas y conscientes

En mi práctica clínica, percibo que la gran mayoría de los problemas físicos, se producen por conflictos en nuestras relaciones, por la pérdida de identidad... por la falta del conocimiento de nosotros mismos. Por todo ello, es imprescindible establecer una madurez emocional que favorezca la toma de contacto con nuestro interior, y actuar de forma equilibrada con las personas que nos rodean. Teniendo en cuenta que el cambio verdadero debe producirse en nuestro interior.


Utilizando la analogía de un árbol, es importante diferenciar la copa y las raíces. Sin raices, el árbol muere, de ahí la importancia de tener en cuenta nuestra verdadera esencia y concectar con ella para no olvidar quienes somos.

La persona, la copa del árbol, es reactiva; en cambio, la esencia es abierta y no reactiva. La estructura está relacionada con tratar de hacer con esfuerzo; por el contrario, la esencia es sin esfuerzo, un no hacer. La estructura está siempre mirando algo, queriendo algo, necesitando algo, siempre hambrienta y deficiente. La esencia está libre, no necesita nada. La estructura está mirando hacia fuera. La esencia se asienta en sí misma. La mente ego o estructura no puede agarrar el vacío. La mente crea las historias sobre el vacío como si fuera un agujero negro. El yo construye una barrera y todo lo que está fuera de ella nos parece peligroso. 

A menudo, se vive la intensidad con una cualidad de necesidad o apego. Te vuelves adicto a la otra persona. Él o ella actúan en ti como una droga. Cuando la droga está disponible te sientes muy bien, pero la  posibilidad o el simple pensamiento de que esa persona pueda no estar disponible provoca celos, posesividad, intentos de manipulación mediante chantaje emocional, culpas y acusaciones; en resumen, miedo a la pérdida. Si la otra persona te abandona, ese hecho puede dar lugar a mayor hostilidad o a la pena y a la desesperación más honda. La ternura amorosa puede convertirse en una agresividad salvaje, o en un dolor horrible. Y en tal caso, ¿a dónde se ha ido el amor?, ¿puede el amor transformarse instantáneamente su opuesto?, ¿fue el amor lo que hubo en primer lugar, o sólo un apego adictivo?

A continuación detallo algunos conceptos a tener en cuenta.

1.- Desarrollar nuestra capacidad de amar.
2.- Abandonar las expectativas de perfección
3.- Encontrar el equilibrio entre entrega y privacidad.
4.- Desarrollar la intuición para dejarnos guiar por ella.
5.- Trabajar con las dificultades de dar y recibir.
6.- Privilegiar los mensajes del cuerpo, las situaciones placenteras frente a las ideas de lo que "está bien".
7.- Trabajar honestamente para ver hasta qué punto estamos dispuestos a dar lo que tenemos, aunque nos cueste, y ceder espacio y tiempo para la relación.