miércoles, 3 de septiembre de 2014

La Biología de la Creencia


¿Cómo es posible que las funciones fisiológicas del cuerpo se modifiquen debido a nuestras creencias?... Esta es una cuestión que me interesa desde hace algunos años, y que entiendo a través de dos ramas del conocimiento como son la Filosofía y el método de BioNeuroEmoción.

En los últimos años, grandes científicos han comprobado, gracias a sus investigaciones de campo, lo que hace miles de años conocían grandes civilizaciones tanto en Egipto, como en Grecia, Roma, China, Japón e India entre otras, y que voy a tratar de explicar.

Para ello voy a utilizar como fundamento el libro de LA BIOLOGÍA DE LA CREENCIA, escrito por el biólogo estadounidense Bruce Lipton. Este científico, aunque poseedor de prestigio como investigador y docente, reconoce que su vida personal era un verdadero desastre.

Cansado de esa situación, renuncia a su puesto fijo en la universidad de Standford, dejando sus herméticas y rígidas ideas mecanicistas. Y comienza a dar clases a un grupo de aspirantes a médicos en El Caribe, donde experimenta una liberación en ese entorno con aguas turquesas y cristalinas... un espacio multicolor repleto de vida.

Es en este entorno paradisíaco donde el doctor Lipton percibe una imagen antopomórfica de las células, el las siente como pequeños individuos. Poseen funciones como el sistema digestivo, el sistema nervioso o reproductor... excretan, perciben señales del entorno, se relacionan y cooperan con otras células...

Tras un constante trabajo de investigación, afirma que la genética no condiciona nuestras vidas. Los seres humanos tenemos unos programas de supervivencia, adquiridos a lo largo de miles de años de evolución. Sin embargo, aunque estamos programados para actuar bajo una tendencia como la tristeza, la ira, la alegría... esta es moldeable.

El gran mensaje esperanzador que los científicos más vanguardista están lanzando a la humanidad es que SOMOS CONSTRUCTORES DE NUESTRO DESTINO. Tenemos la capacidad de ofrecer diferentes respuestas a situaciones que catalogamos como conflictivas, la solución consiste en elaborar con la conciencia nuevos recursos con el fin de desintegrar los hábitos inadecuados que nos han esclavizado durante toda una vida.

Si el sentido de la vida es la evolución, es importante tener una orientación y un objetivo para conseguir nuestros logros, tener mayor dominio de nosotros mismos y de nuestras circunstancias.

Concepción Melero.