jueves, 31 de agosto de 2017

"Sanarte" El arte de aprender a sanar



Como la idea del proceso de sanación no deja de ser abstracta, por la diversidad de temáticas en cuanto a las patologías, físicas o psicológicas; voy a buscar la forma de fijarla.

Tras una larga observación de la condición humana en mis consultas, considero que una gran parte de las enfermedades se producen por la desconexión de nuestra propia identidad... del conocimiento y la fidelidad que se otorga uno mismo.

Esa identidad sería como la idea de centro de nuestro ser, de nuestra esencia; ese punto donde se clava la punta del compás para dibujar una circunferencia, y desde donde nos permite realizar otros movimientos que tendrán siempre la armonía y el equilibrio que surgen de saber de dónde venimos y hacia dónde vamos.

Buena parte de nuestras vidas se desperdicia en movimientos indefinidos, en manotazos de ciego que intentan encontrar algo, sin saber muy bien que es. Damos pasos, si, pero son pasos aislados que no siguen una dirección clara. No es de extrañar, pues, que a esa indefinición le acompañen los desengaños, la apatía, la sensación de pérdida de tiempo y de interés por todas las cosas.
En la consulta orientamos para definir la identidad, esa armonía perdida, que está en un lugar exacto… No dos ni tres puntos. 

Pues el arquero que se asemeja a una persona íntegra, debe conocer el blanco hacia el cual apunta.
Repasaremos sobre la causa que le ha llevado a cometer la falta que ha derivado en una patología.
Si has tomado la firme determinación de mejorar, te ayudaré a actuar como el arquero. En primer lugar, tener claro el blanco hacia el cual apuntamos. Esto significa, al menos, saber hacia dónde nos dirigimos, aunque todavía no esté del todo claro quiénes somos ni de dónde venimos; ya vendrán luego estas otras reflexiones. 

Y una vez visualizado el blanco, clavar allí nuestra flecha, nuestro aguijón, con toda la atención posible. Si nuestra flecha se desvía y no da en el blanco, es natural que el filósofo se detenga a buscar la causa de su equivocación.

A veces nos falta conocimiento por el que no vemos el blanco hacia el cual dirigimos nuestros pasos, ni nos detenemos a reflexionar sobre nuestra falta de puntería. Una cosa es el producto de la otra ¿Cómo va a haber puntería, si no sabemos siguiera hacia donde apuntamos? 

Corresponde al terapeuta facilitar el definir con claridad las finalidades. Es cierto que existen mil ejemplos y fórmulas para llegar al conocimiento interior, pero cada uno debe encontrar, entre esos miles, su propia fórmula. Cada  uno debe precisar hacia donde quiere conducir su propia vida. Concretizaremos finalidades a medio plazo, y finalidades cotidianas que nos ayudan a actuar como el buen arquero.

Vivir sin saber hacia dónde queremos dirigirnos, es como girar en un torbellino del cual no saldremos jamás.

Lo primero es la búsqueda de la armonía y de la propia identidad… ¿Quién soy? y ¿ Hacia dónde me dirijo?

En la consulta damos pautas para ensayar la puntería. Si sabemos lo que queremos, día a día tendremos que probar con nuestro arco y nuestras flechas hasta conseguir dar en el blanco. Nuestro arco está conformado por nuestras ideas y nuestros sentimientos; nuestras flechas son nuestras acciones.

Pero tengamos en cuenta que habrá que perseverar para acercarnos a la perfección… y llegará un día en el que, naturalmente, habremos clavado el aguijón exactamente donde nos lo habíamos propuesto.
Adelante, te ayudaré a tensar tu arco con la elasticidad justa de la conciencia atenta. Clava tu mirada interior en el centro. Y por supuesto, nunca te rindas ni dejes de practicar. 


Concepción Melero. Terapeuta de Psicosomática clínica, Biodescodificación y Acupuntura. Instructora de Yoga y de Pilates. 619 661 522. Alicante