martes, 15 de noviembre de 2016

¿Cuál es la verdadera naturaleza de nuestros actos?




Cuantas personas eligen unos estudios para contentar a uno de sus padres, evitando seguir sus anhelos por temor a ser juzgados, desvalorizados o despreciados por aquellos que representan sus referentes.


Cuantas personas están traumatizadas y bloqueadas en algún ámbito de su vida, porque en su infancia vivieron situaciones en las que se han sentido culpables debido al comportamiento de algún familiar, y siguen estando afectadas por miedo a una “sanción”, sin motivo aparente.
Estos y otros muchos casos impulsan nuestras acciones en una dirección opuesta a lo que pensamos o sentimos, germen de posibles enfermedades por falta de coherencia.

¿Hasta qué punto esas fidelidades familiares inconscientes dirigen nuestras vidas?... considero un logro personal en primer lugar ser conscientes de ellas para ir desvinculándonos de lo que se espera de mi y lo que representa mi identidad, aquel conjunto de caracteres o circunstancias que hacen que alguien o algo sea reconocido, sin posibilidad de confusión con otro; y conectar con ella.

Sin olvidar la característica de ser digno, esa peculiaridad proporcional al mérito y condición de una persona o cosa, que inspira respeto y decencia, cuando se eleva al rango de la excelencia.

Uno es digno cuando actúa dignamente, siguiendo unos valores de honestidad y nobleza, cuando rigen en sus vidas unos principios sustentados en la idea del bien, de la verdad, de la justicia y de la belleza. Porque todo lo bueno es verdadero, justo y bello, tal como afirmaba Platón.

El desenlace de este viaje, en el que considero imprescindible conectar con nuestra verdadera esencia para sanar cualquier enfermedad y circunstancia, porque cuando uno actúa siguiendo los dictados de su corazón, sintiendo que lo que hace tiene un sentido basado en el deber. En el que, por un lado es imprescindible realizar reflexiones diarias para ser mejor persona elevando nuestros pensamientos y sentimientos. Y, por otro lado, aportar algo a la sociedad, imbuyéndonos en la situación social, vivimos en un contexto histórico en el que hay grandes cambios, dejemos de mirar nuestro ombligo y colaboremos en la medida de nuestras posibilidades. Tengamos presente que las mayores satisfacciones se producen cuando nos sentimos útiles y aportamos algo, por pequeño que sea, sin esperar recibir nada a cambio.

Es imprescindible conocer aquello para lo que soy insustituible e irremplazable, sintiendo mi lugar, mi identidad, mi dignidad, en el entorno que me rodea más cercano, en la sociedad, en el planeta tierra, en el universo. Cuando ocupas el lugar de otro eres injusto, ante todo, contigo mismo.

Con la biodescodificación y Psicosomática ayudamos a encontrar la fidelidad con uno mismo, con lo que piensas, con lo que sientes y actúes en orientado hacia la integridad... y en consecuencia sentirte sano y saludable en todos los aspectos.